Hoy visite la catedral del alma… donde habitan los maestros
te buscaba…
Precisaba saber que eras tú a quien soñaba.
Existias…
lejos, pero aun estabas.
Con tu soledad atada a mis espaldas,
era demasiado el peso!
Caminabas triste,sola
e Intente hacerlo a tu regazo.
Entre en tu caos,
Por un instante sentí que era el mío…
Recorrí tu feudo donde la angustia se adueña de los espejismos
el infinito se hace espacio muerto.
Donde no hay cristales que indulten tu cuerpo
Aprendí de tus noches, de tus silencios
fuiste ritual de mi templo
Tumbado en los empiedres de tu corazón vi aquel vagabundo
Dueño de una espera
Era yo,
Mis sentidos te sentían mas allá donde la aurora no alcanza
Tu alma desnuda,
desesperada por olvidar su soledad,
como tu segunda piel!
Retomamos aquel camino olvidado…
Fundidos como el acero que no quiebra… nos acariciamos.
Dijiste te amo... fue un sello que retumbo en el eter.
Pero no eras tú quien hablaba…
era tu pecho quien gritaba
No hubo más rocío, el edén abrió sus puertas
Lo comprendí todo
Supe que en el amor todo era posible
Que la vida es tan corta,
Que nunca debimos abandonar nuestros sueños
Comprendí que todo pasa
Que el amor no es eterno
Que la lluvia se lleva
Lo que no se lleva el viento.
Aun el dolor más intenso
y comprendi que era a otra a quien queria
.
Velico Auriolis.
te buscaba…
Precisaba saber que eras tú a quien soñaba.
Existias…
lejos, pero aun estabas.
Con tu soledad atada a mis espaldas,
era demasiado el peso!
Caminabas triste,sola
e Intente hacerlo a tu regazo.
Entre en tu caos,
Por un instante sentí que era el mío…
Recorrí tu feudo donde la angustia se adueña de los espejismos
el infinito se hace espacio muerto.
Donde no hay cristales que indulten tu cuerpo
Aprendí de tus noches, de tus silencios
fuiste ritual de mi templo
Tumbado en los empiedres de tu corazón vi aquel vagabundo
Dueño de una espera
Era yo,
Mis sentidos te sentían mas allá donde la aurora no alcanza
Tu alma desnuda,
desesperada por olvidar su soledad,
como tu segunda piel!
Retomamos aquel camino olvidado…
Fundidos como el acero que no quiebra… nos acariciamos.
Dijiste te amo... fue un sello que retumbo en el eter.
Pero no eras tú quien hablaba…
era tu pecho quien gritaba
No hubo más rocío, el edén abrió sus puertas
Lo comprendí todo
Supe que en el amor todo era posible
Que la vida es tan corta,
Que nunca debimos abandonar nuestros sueños
Comprendí que todo pasa
Que el amor no es eterno
Que la lluvia se lleva
Lo que no se lleva el viento.
Aun el dolor más intenso
y comprendi que era a otra a quien queria
.
Velico Auriolis.

Absolutamente bello.
ReplyDeleteAbsolutamente bello.
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